La Unión Europea ha lanzado un proceso de consulta para examinar el Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA), el cual se implementó de manera gradual desde 2024 y entró en vigor total el 1 de julio de 2026, cuando concluyó el periodo transitorio para los proveedores de servicios. En este contexto, se perfila una alternativa crucial: el régimen de equivalencia, que podría facilitar el regreso de Tether (USDT) al mercado europeo.

¿Qué propone la equivalencia regulatoria?

Patrick Hansen, director de asuntos políticos de la Unión Europea para Circle, uno de los mayores emisores de stablecoins a nivel mundial, señaló el 24 de julio que la equivalencia se presenta como una opción atractiva frente al modelo de emisión múltiple, que hasta ahora es la única vía regulatoria contemplada por MiCA. Según Hansen, este enfoque reduciría las cargas de cumplimiento redundantes y permitiría a empresas no europeas operar sin necesidad de establecer una filial local. En esencia, un emisor como Tether podría ofrecer sus servicios en Europa sin tener que crear una subsidiaria desde cero, aunque la apertura no sería gratuita.

El salvavidas técnico para Tether

La Comisión Europea publicó en mayo de 2026 un documento de consulta donde plantea si la equivalencia regulatoria podría reemplazar el exigente requisito de establecimiento local. En lugar de obligar a una compañía extranjera a montar una filial europea, Bruselas evaluaría si las leyes del país de origen, como la ley GENIUS en Estados Unidos o el marco en desarrollo en Reino Unido, ofrecen un nivel de protección similar al de MiCA. Sin embargo, surge un matiz importante: Tether Holdings Limited, emisor de USDT, está registrada en las Islas Vírgenes Británicas y posee licencia como emisor de activos digitales en El Salvador, no en Estados Unidos. Por lo tanto, USDT no está regulado bajo la ley GENIUS ni bajo ningún marco que la UE considere equivalente en este momento.

No obstante, Tether ya tiene una carta bajo la manga: USAT, una stablecoin regulada bajo el GENIUS y emitida por Anchorage Digital Bank en EE. UU. Esta sí podría acogerse a la equivalencia si la UE la aprueba. Así, el regreso de Tether a Europa sería más probable a través de USAT que de USDT. La razón de este posible cambio de postura por parte de la Unión Europea es numérica: aproximadamente el 99% de las stablecoins globales se emiten fuera de las fronteras europeas, según estimaciones del sector citadas por Hansen. Bruselas ha comprendido que exigir el establecimiento local podría aislar al continente de la liquidez mundial centrada en las stablecoins.

El verdadero escollo: las reservas, no la sede

Aunque la equivalencia avance, el modelo de reservas de Tether, basado mayoritariamente en bonos del Tesoro de EE. UU., choca con la filosofía de MiCA. La norma exige que los emisores de stablecoins significativas mantengan al menos el 60% de sus reservas en depósitos bancarios europeos (Artículo 36). Tether concentra alrededor del 80% de sus reservas en bonos del Tesoro a corto plazo y apenas un 5% en efectivo. Su CEO, Paolo Ardoino, ha calificado esta exigencia como muy peligrosa, argumentando que concentrar reservas en pequeños bancos europeos podría generar un riesgo sistémico.

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La Junta Europea de Riesgo Sistémico (ESRB) respalda esta preocupación desde otra perspectiva, advirtiendo que una corrida sobre stablecoins respaldadas por bonos del Tesoro de EE. UU. podría congelar los mercados de deuda, como ocurrió en 2020. Además, el dominio de las stablecoins ancladas al dólar amenaza la soberanía monetaria de la UE, según han señalado los reguladores del bloque. Por tanto, la equivalencia no resolverá el problema de Tether si no va acompañada de un replanteamiento del requisito del 60% en depósitos bancarios europeos, un debate que la Comisión aún no ha iniciado.

¿Qué dicen los reguladores?

En los pasillos de la Dirección General de Estabilidad Financiera en Bruselas predomina la cautela. Las autoridades nacionales se preguntan si este régimen expondría a los inversores europeos a riesgos de supervisión transfronteriza, especialmente en momentos de volatilidad donde una migración masiva de capitales pueda tensionar el mercado local. Los defensores de la equivalencia, como Hansen, argumentan que reduciría las cargas de cumplimiento duplicativas y permitiría a los usuarios europeos acceder a la liquidez global. Los críticos, entre ellos algunos bancos centrales, advierten que el reconocimiento de marcos extranjeros podría eludir los estándares de protección al inversor que MiCA consagra.

La consulta pública aborda también otros frentes críticos, como la prohibición de pagar intereses por depósitos en stablecoins (artículos 40 y 50 de MiCA) y el reajuste del límite legal entre MiCA y la Directiva de Mercados de Instrumentos Financieros (MiFID II). La Comisión pregunta si la prohibición de intereses debe mantenerse o flexibilizarse, lo que podría transformar las stablecoins en productos de ahorro remunerados. Todas estas preguntas tienen una fecha límite.

El calendario que definiría el regreso de Tether

La consulta pública está dirigida a emisores de criptoactivos, proveedores de servicios (CASPs), bancos centrales, ministerios de finanzas y autoridades nacionales competentes. Según el registro de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), actualmente hay 227 CASPs registrados en 25 países del Espacio Económico Europeo. El plazo para responder al cuestionario en línea finaliza el 31 de agosto de 2026, con una posible extensión al 30 de septiembre. Lo que se decida en este proceso fijará el rumbo definitivo de los activos digitales en la región.

Para el usuario europeo y el ecosistema global, la aprobación de la equivalencia significará la diferencia entre un mercado integrado con liquidez mundial o un entorno proteccionista e inaccesible. La decisión sobre la equivalencia no es solo técnica; es una apuesta estratégica sobre el modelo de integración financiera que Europa quiere liderar. Si prospera, el continente se abrirá a la liquidez global. Si se rechaza, el mercado europeo de criptoactivos podría quedar aislado en un ecosistema que ya ha elegido otros centros de innovación. El reloj corre y el 31 de agosto de 2026 es la fecha que separa un mercado integrado de uno protegido.

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