Pese a que la aprobación de la Ley CLARITY en el Congreso estadounidense pende de un hilo, Matt Hougan, director de inversiones de Bitwise, sostiene que el sector de las criptomonedas ha avanzado lo suficiente como para no sufrir un retroceso significativo. En su opinión, las directrices conjuntas emitidas por la SEC y la CFTC serán suficientes para mantener el ritmo de la industria, incluso si el proyecto legislativo queda en suspenso.
El destino incierto de la Ley CLARITY
El plazo del 5 de agosto en el Senado, antes del receso veraniego, ha generado un clima de escepticismo entre los analistas. Galaxy Research redujo al 30% las probabilidades de que la ley se apruebe este año, mientras que en Polymarket la confianza cayó al 23%, muy lejos del 82% registrado en febrero. Greg Cipolaro, de NYDIG, señaló que el último borrador, aunque más detallado, carece del respaldo bipartidista necesario para alcanzar los 60 votos requeridos.
Fuentes cercanas a Punchbowl News indican que, sin avances en un acuerdo ético bipartidista ni en temas de finanzas ilícitas y rendimiento de stablecoins, los demócratas bloquearían la moción de cierre. Hougan calificó esta situación como un estado de “muerto viviente” para el proyecto, pero no descartó que pueda resucitar en septiembre o incluso en diciembre mediante un paquete ómnibus de fin de año.
Alternativas regulatorias y opiniones encontradas
Si la Ley CLARITY no prospera, la industria regresará a la interpretación conjunta que la SEC y la CFTC publicaron en marzo, la cual clasifica a Bitcoin y otros activos como commodities digitales. El presidente de la SEC, Paul Atkins, aseguró que su agencia está dispuesta a emitir normas que aborden los mismos problemas, aunque reconoció que las reglas administrativas son menos duraderas que una ley y podrían ser impugnadas en los tribunales o revertidas por una futura administración.
Por su parte, Ryan Louvar, director legal de WisdomTree, advirtió que sin un marco legislativo claro, el mercado no puede funcionar correctamente, pues los participantes desconocen qué regulador tiene competencia. No obstante, Hougan se mostró optimista: “Washington es disfuncional, pero cripto tiene suficiente impulso para remodelar las finanzas durante décadas, independientemente de lo que ocurra en los próximos días”.
Conclusión: Un barco que ya zarpó
Para Hougan, la discusión sobre la Ley CLARITY no es un referéndum sobre la validez de las criptomonedas como pilar financiero global. “Ese barco ya zarpó”, afirmó, destacando que la industria dispone de dos años y medio de margen antes de que un nuevo gobierno pueda instalar una SEC diferente. Así, aunque el Congreso falle en aprobar la ley, el sector seguirá adelante con las herramientas regulatorias disponibles.