El ánimo de los participantes del mercado de bitcoin (BTC) se hundió hasta niveles jamás vistos desde que Santiment comenzó a rastrear las discusiones en plataformas como X, Reddit y Telegram en 2016. Este desplome se produjo luego del ataque informático contra los dispositivos de almacenamiento en frío Coldcard, ocurrido el 30 de julio.
Registro histórico de pesimismo
De acuerdo con la información de la compañía de análisis, el 31 de julio su indicador de sentimiento social tocó su punto más bajo de la historia, con apenas 0,58 publicaciones de tono optimista por cada comentario negativo sobre bitcoin. Santiment señaló que "el miedo supera a la codicia por un margen sin precedentes". La firma aclaró que, aunque la medición corresponde a un solo día de actividad, el nivel de negatividad es mayor al observado durante algunos de los eventos más traumáticos para el sector.
El monitoreo del sentimiento en redes es una herramienta que permite identificar momentos de euforia o pánico extremo, que a menudo coinciden con periodos de gran incertidumbre y cambios en la percepción del riesgo. En esta ocasión, el pánico alcanzó cotas superiores a las registradas durante el colapso de FTX en noviembre de 2022, la caída de Mt. Gox en 2014, e incluso la escalada de la guerra en Medio Oriente en abril de 2026, cuando la tensión geopolítica sacudió los mercados financieros globales.
El ataque a Coldcard y la confianza en la autocustodia
Durante años, la autocustodia fue promovida como la estrategia más segura para proteger bitcoin de quiebras de exchanges o ataques a plataformas centralizadas. El incidente con Coldcard ha puesto en entredicho esa última capa de confianza, lo que explica en gran medida el fuerte deterioro del ánimo entre los inversores. Los analistas de Santiment comentaron: "Este episodio se percibe de manera distinta para los traders minoristas porque está generando debates sobre la seguridad de las wallets frías en general, no sobre exchanges, puentes o plataformas con apalancamiento, que suelen recibir más críticas".
Galaxy Research proporcionó detalles adicionales sobre el alcance del ataque. La firma reconstruyó el movimiento de los fondos y determinó que los atacantes vaciaron 1.196 billeteras en apenas 41 minutos, elevando la cantidad robada de los casi 600 BTC estimados inicialmente a 1.082 bitcoin, equivalentes a unos 68 millones de dólares. El informe identificó un patrón común en todas las transacciones: una tarifa fija de 30 satoshis por byte virtual (sat/vB), muy por encima de la mediana de esa semana, lo que sugiere el uso de una herramienta automatizada para ejecutar el ataque. Además, la mayoría de las víctimas eran usuarios minoristas y los 1.082 BTC terminaron concentrados en cuatro direcciones que, al cierre del informe, permanecían sin movimientos.
Conclusión
Más que el monto sustraído, el incidente golpeó uno de los pilares fundamentales del ecosistema: la confianza en la autocustodia. Este cambio de enfoque ayuda a comprender por qué el sentimiento de los inversores alcanzó un extremo histórico, superando incluso los niveles de pánico de eventos pasados que marcaron la memoria del mercado cripto.