El conocido maximalista de Bitcoin y fundador de Strategy, Michael Saylor, ha vuelto a poner sobre la mesa una discusión medular acerca de la naturaleza del dinero para justificar la relevancia de la criptomoneda reina. En un artículo divulgado el 15 de agosto de 2026, en el marco de su serie titulada ¿Qué es el dinero? La serie de Saylor, el empresario plantea que “el dinero es energía económica” y que Bitcoin ofrece la posibilidad de almacenar y transmitir esa energía con una eficiencia muy superior a la del oro o el dinero fiduciario.
La tesis de la energía económica
En su análisis, Saylor expone que los seres humanos convierten intelecto, esfuerzo laboral y recursos naturales en valor, y que el dinero funciona como un vehículo para conservar y desplazar ese valor a lo largo del tiempo y entre distintas ubicaciones geográficas. Por eso, sugiere que cualquier sistema monetario debería evaluarse según su aptitud para preservar esa energía económica sin pérdidas significativas. En su razonamiento, fenómenos como la inflación, los tributos, los gastos de almacenamiento, el riesgo de contraparte y las expropiaciones constituyen diversas manifestaciones de “entropía monetaria”.
El ejecutivo reconoce que el oro resolvió durante siglos una parte del problema monetario gracias a su escasez intrínseca y durabilidad, pero señala que su materialidad atómica vuelve complejo su traslado, almacenamiento, fraccionamiento y verificación. El dinero fíat, por su lado, superó esas limitaciones mediante sistemas electrónicos, aunque introdujo una dependencia crítica de autoridades gubernamentales y bancos centrales que pueden alterar sus reglas y la cantidad en circulación en cualquier momento.
Bitcoin, en contraste, reúne tres cualidades fundamentales: una emisión limitada por código, la titularidad digital verificable y una seguridad basada en criptografía asimétrica. Saylor enfatiza que el mecanismo de prueba de trabajo (PoW) conecta esta infraestructura digital con el mundo tangible al transformar electricidad y poder de cómputo en protección para la red. Asimismo, destaca que la minería puede canalizar fuentes energéticas que de otro modo quedarían desaprovechadas, generando incentivos económicos para expandir la infraestructura eléctrica y tecnológica en torno a Bitcoin.
“El debate no es si con Bitcoin se puede adquirir una taza de café. Lo esencial es determinar si Bitcoin conserva la energía económica mejor que las opciones existentes. ¿Es capaz de trasladar 100 millones de dólares a lo largo de un siglo? ¿Puede mover riqueza sorteando fronteras políticas y geográficas? ¿Logra proteger la propiedad contra la dilución, el decomiso y la corrupción arbitraria? ¿Ofrece una base estable sobre la cual erigir sistemas financieros más rápidos y avanzados?” — Michael Saylor, presidente de Strategy.
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El ensayo también resalta la sencillez de Bitcoin como una ventaja de seguridad. Según Saylor, la red no necesita integrar todas las funcionalidades financieras en su protocolo base; le basta con mantener un registro inmutable de propiedad digital escasa. Las transacciones cotidianas, los préstamos y otros servicios pueden construirse en capas secundarias, mientras que la capa primordial preserva la integridad del sistema.
Para Saylor, esta arquitectura convierte a Bitcoin en una forma novedosa de posesión. Una clave privada permite al usuario controlar el activo sin intermediación bancaria ni gubernamental, y la información puede cruzarse a través de fronteras sin necesidad de mover físicamente el bien. Así, enlaza la escasez digital con un concepto de soberanía sobre la propiedad.
Estrategia contrastada: Saylor predica acumulación, pero Strategy vende
El discurso filosófico llega en un momento en que Strategy, la compañía que Saylor fundó y preside, está realizando una maniobra diametralmente opuesta: está desprendiéndose de parte de sus reservas en Bitcoin. De acuerdo con reportes previos, entre el 3 y el 9 de agosto la empresa liquidó 1.690 BTC por un valor de 108,6 millones de dólares, sumando 6.916 BTC vendidos en cuatro semanas, equivalentes a unos 429,4 millones de dólares. Aunque el monto es considerable, representa menos del 1% de sus posesiones totales: tras la última operación, Strategy aún conserva 840.447 BTC.
Estas ventas han servido para financiar dividendos y recompras de acciones preferentes, además de incrementar la reserva de efectivo de la firma hasta aproximadamente 4.650 millones de dólares. En varias de estas transacciones, la compañía vendió por debajo de su costo de adquisición promedio.
Frente a las críticas, Saylor ha aclarado que existe una diferencia entre su postura personal y la corporativa: “Jamás he vendido ni un solo satoshi de los míos. Strategy es una empresa que cotiza en bolsa, no es mi billetera personal”. Explicó que el consejo de “nunca vender Bitcoin” está dirigido a los ahorradores individuales, mientras que la empresa, desde 2020, ha comunicado que puede comprar o vender BTC como parte de su gestión de capital.
Por ahora, la contradicción entre el discurso y la práctica es significativa. Saylor continúa presentando a Bitcoin como un instrumento para resguardar riqueza a largo plazo, mientras Strategy demuestra que también puede convertirse en una fuente de liquidez cuando las finanzas corporativas lo requieren. Si más empresas adoptan Bitcoin como activo de tesorería, deberán resolver el dilema: acumular para el futuro o vender cuando el balance lo exija.