El uso de inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un arma de doble filo para el ecosistema cripto. Mientras los equipos de seguridad intentan aprovecharla para proteger sus plataformas, los delincuentes informáticos están sacando un provecho mucho mayor, desencadenando una crisis de seguridad sin precedentes que afecta tanto a redes con contratos inteligentes como al propio Bitcoin.

Récord de incidentes en el primer semestre de 2026

La firma de análisis Blockaid publicó el 28 de julio un informe que revela datos alarmantes: durante los primeros seis meses de 2026 se registraron 212 incidentes de seguridad verificados, lo que representa un incremento del 240% en comparación con todo el año 2025. Aunque el monto total robado asciende a 1.100 millones de dólares, esta cifra es inferior a los 1.500 millones que perdió el exchange Bybit en un solo ataque el año anterior. La cantidad de ataques, sin embargo, marca un récord absoluto.

TRM Labs, otra firma especializada, coincide con Blockaid en señalar que estamos ante el semestre con mayor número de hackeos jamás registrado. Los vectores de ataque más comunes incluyen el compromiso de claves privadas, que representó 789 millones de dólares (74,3% del total), seguido por vulnerabilidades lógicas en el código (203 millones, 19,1%), errores de aprobación o firma de usuarios (51 millones, 4,8%) y otros fallos de configuración, web o tokens maliciosos (18,6 millones, 1,7%).

Bitcoin también en la mira

Aunque el protocolo de Bitcoin no se ha visto comprometido directamente, su ecosistema ha sufrido golpes significativos. El caso más notable es el ataque a las wallets Coldcard, donde se robaron 1.596 BTC (unos 102,3 millones de dólares) en tres oleadas. Según Galaxy Research, una cuarta ola podría elevar la cifra a 2.055 BTC, equivalentes a aproximadamente 131,8 millones de dólares. Rodolfo Novak, CEO de Coinkite (fabricante de Coldcard), señaló que es probable que el atacante haya utilizado IA para encontrar la falla, aunque no hay pruebas forenses concluyentes.

ANUNCIO

Además, el servicio de intercambio Boltz suspendió sus operaciones indefinidamente debido a una escalada de ataques automatizados con IA contra su infraestructura, superando la capacidad de su equipo para implementar parches. El Bitcoin Red Team, liderado por el desarrollador Calle BTC, identificó 4.962 vulnerabilidades en 390 proyectos vinculados a Bitcoin durante una auditoría de solo 27,5 horas, combinando IA y análisis humano. De ellas, 85 fueron clasificadas como críticas y 635 como de alta severidad.

Ataques con IA en redes de contratos inteligentes

En el ámbito de las finanzas descentralizadas (DeFi), la IA ha demostrado ser especialmente peligrosa. En mayo, un atacante logró robar unos 200.000 dólares en tokens desde una wallet asociada al asistente de IA Grok, en la red Base (L2 de Ethereum). Utilizó una técnica de inyección de instrucciones: publicó un mensaje en código morse en X dirigido a Grok, que al ser traducido contenía una orden maliciosa que Bankr (un agente de IA) ejecutó.

Otra campaña destacada fue TrapDoor, identificada por la firma Socket en mayo, dirigida a desarrolladores de Solana, Sui y Aptos. Este malware se propagó a través de paquetes de código en repositorios como npm, PyPI y Crates.io, y apuntaba específicamente a asistentes de programación con IA, utilizando la propia tecnología como parte del mecanismo de distribución. Aunque no se confirmaron robos de fondos, el objetivo eran las claves de wallet y credenciales de acceso de los desarrolladores.

La ventaja ofensiva de la IA

Charles Guillemet, CTO de Ledger, advirtió que la superficie de ataque ahora se puede mapear a velocidad de máquina, revisando cada actualización de código y configuración sin cuellos de botella humanos. Para él, las soluciones duraderas pasan por reducir la superficie de ataque, desarrollar modelos de IA propios y avanzar hacia mecanismos criptográficos que hagan imposibles ciertas clases de ataque.

Jimmy Su, director de seguridad de Binance, explicó que lo que antes requería un equipo ahora lo puede hacer una sola persona con las herramientas de IA adecuadas, escalando enormemente la capacidad del atacante. Esta ventaja es especialmente crítica en redes con contratos inteligentes, donde el código es la única barrera entre los fondos y quien encuentra una falla. Por ahora, los atacantes están aprovechando mejor esta tecnología que los defensores, y queda por ver si antes de que termine 2026 se produce un ataque de magnitud aún mayor que cambie la comparación entre número de incidentes y dinero robado.

ANUNCIO