El proveedor de almacenamiento descentralizado en la nube Storj Labs ha iniciado un proceso de reestructuración financiera al solicitar la protección del Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos. La compañía anunció que mantendrá activa su red mientras intenta saldar deudas anteriores y explora una vía novedosa para que los poseedores de su token nativo, STORJ, puedan acceder a una participación accionaria en la empresa reorganizada.

Presentación voluntaria y continuidad operativa

El pasado domingo, Storj informó que había presentado el caso de manera voluntaria ante el Tribunal de Quiebras del Distrito Norte de Virginia Occidental. Según la firma, las actividades cotidianas y la atención al cliente proseguirán con normalidad bajo la supervisión judicial, mientras que su matriz, Inveniam, seguirá respaldando el negocio. Este movimiento podría convertirse en un precedente inusual dentro del ecosistema cripto, al evaluar si los tenedores de tokens de utilidad pueden ser incluidos en la estructura de propiedad de una empresa que emerge de la bancarrota.

Deudas heredadas y situación del token

En una misiva dirigida a su comunidad, Storj explicó que la mayoría de sus pasivos se originaron antes de la actual estrategia de negocio y que su magnitud es demasiado elevada para ser resuelta únicamente mediante el crecimiento de la empresa. A pesar de la noticia, el precio de STORJ no mostró una reacción inmediata significativa, cotizando alrededor de 0,072 dólares en el momento de redactar este artículo, según datos de CoinGecko. La compañía reiteró que la red continúa funcionando con normalidad y que la utilidad del token permanece intacta.

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Propuesta de acceso al capital

La dirección de Storj tiene la intención de someter a consideración del tribunal un mecanismo que permita a los poseedores de tokens participar en el capital de la entidad reorganizada. No obstante, la empresa aún no ha detallado cómo se determinará la elegibilidad de los inversores, si se requerirá un snapshot o un bloqueo de tokens, ni qué porcentaje del capital podría asignarse. Cualquier plan deberá respetar las prioridades establecidas por la ley de quiebras y recibir la aprobación judicial correspondiente. Cointelegraph contactó a Storj para obtener más detalles, pero no obtuvo respuesta antes de la publicación de esta nota.

Contexto y trayectoria del proyecto

Storj es uno de los proyectos de infraestructura descentralizada más veteranos del sector cripto. Nació en 2014 como una iniciativa de código abierto para almacenamiento en la nube peer-to-peer, con el objetivo de que los usuarios pudieran alquilar espacio de almacenamiento a otros miembros de la red, evitando así la dependencia de proveedores centralizados. La solicitud de bancarrota de Storj se produce en un mes en el que al menos otras dos empresas del ámbito cripto también buscaron protección bajo el Capítulo 11. Movement Labs presentó su solicitud el 15 de julio, tras meses de turbulencias relacionadas con su token MOVE; mientras que el pool de minería de Bitcoin Poolin hizo lo propio el 22 de julio, buscando una venta supervisada por el tribunal de dos instalaciones mineras en Texas. Además, BitMEX anunció en julio que cerraría sus operaciones después de 11 años, y BitMart indicó que detendría el trading el 26 de agosto antes de cesar todas sus actividades el 31 de enero de 2027. Ninguno de estos exchanges declaró una bancarrota formal, optando en ambos casos por liquidaciones ordenadas.

Implicaciones para el futuro de los tokens de utilidad

El caso de Storj podría sentar un precedente importante para la industria, al explorar si los poseedores de tokens de utilidad pueden ser reconocidos como accionistas en un proceso de reestructuración. La decisión del tribunal estadounidense será clave para determinar si esta vía de capital se materializa y cómo afectará a la valoración de los tokens en situaciones similares. Mientras tanto, la red de Storj sigue operativa, y la comunidad espera con atención los próximos pasos de la compañía.

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