La comunidad de Bitcoin enfrenta un nuevo episodio de tensión interna. Mark Erhardt, desarrollador conocido como «Murch», ha presentado una solicitud formal para remover a Luke Dashjr de su cargo como editor de las Propuestas de Mejora de Bitcoin (BIP, por sus siglas en inglés). La petición, divulgada el 9 de agosto de 2026, alega tanto fallos administrativos como la promoción de políticas que atentan contra el consenso de la red.
Acusaciones de irregularidades procedimentales
En su moción, Murch señala que Dashjr habría actuado al margen de los protocolos establecidos al asignar un número de BIP sin seguir los canales de comunicación habituales. Además, se le imputa haber fusionado una solicitud de cambios (pull request) pocos minutos después de su creación, sin dar tiempo suficiente para la revisión por parte de otros desarrolladores. Estas acciones, según el denunciante, vulneran las normas básicas de transparencia y colaboración que rigen el ecosistema.
Bajo rendimiento y apoyo a una bifurcación polémica
Otro de los argumentos esgrimidos por Erhardt es el escaso nivel de actividad de Dashjr en los últimos meses. Desde abril de 2024, el editor habría realizado menos del 1% de los comentarios de edición en las discusiones técnicas, lo que sugiere un virtual abandono de sus funciones. A esto se suma su respaldo público a una bifurcación suave (soft fork) controvertida, la BIP-110, que finalmente resultó inviable.
La defensa de Dashjr y la respuesta a las críticas
Luke Dashjr no tardó en replicar a través de la red social X. Calificó las acusaciones de «falsas» y afirmó que ha seguido el proceso de los BIP de manera consistente durante años. En su descargo, tildó los argumentos de Murch como «opiniones de novato» y revirtió la acusación: «Tú eres el que dejó de comunicarse, no yo. Tú eres quien debería ser destituido». Asimismo, justificó su actividad en redes sociales señalando que la lista de correo principal está «completamente capturada y corrupta».
Contexto: el fracaso del BIP-110
La controversia se enmarca en el colapso del BIP-110, un soft fork impulsado por Dashjr que no logró obtener el respaldo mayoritario del poder de cómputo (hashrate). La red se dividió en el bloque 961.632, pero la cadena disidente apenas produjo dos bloques, quedando prácticamente paralizada. Mientras tanto, la cadena principal de Bitcoin continuó su avance con el apoyo casi unánime de los mineros. Este fracaso ha reavivado el debate sobre la gobernanza y los mecanismos de actualización en la red.