Desde hace más de siete años, me encuentro constantemente con la misma interrogante por parte de allegados y conocidos: ¿es oportuno comprar bitcoin ahora? ¿Cuándo conviene hacerlo? ¿Subirá su valor? Sin embargo, más allá de la cotización, percibo que en realidad buscan otra cosa: seguridad, certeza, un asidero que les permita tomar una decisión sin incertidumbre.
En un principio, intentaba ofrecer respuestas racionales, entablando un diálogo lógico que condujera a una conclusión clara y satisfactoria. Pero con el tiempo comprendí que no existe una respuesta correcta, al menos no una que colme las expectativas de quien pregunta. La pregunta no es novedosa; quienes llevamos años inmersos en este ecosistema la hemos escuchado cientos, quizás miles de veces, en sus múltiples variantes: «¿Comprarías ahora?», «¿Crees que seguirá bajando?», «¿Es mejor esperar?» o la versión más radical: «Estoy aguardando a que alcance un precio específico».
La búsqueda del momento perfecto
Recientemente leí un hilo en la red social X que ilustraba esta situación a la perfección. Un usuario describía una charla con un amigo que «estaba esperando que bitcoin retrocediera para comprar». Al preguntarle su objetivo, el amigo respondió que eran 60.000 dólares. Pero no se detenía ahí: si caía a ese nivel, esperaría luego los 50.000 y después los 40.000. Mi conclusión, coincidiendo con la del autor del hilo, es que aquel amigo no aguardaba un precio en concreto, sino que anhelaba sentirse seguro. El inconveniente es que ese instante probablemente jamás llegue, porque cuando se espera el «momento ideal», las expectativas siempre superan la realidad.
¿Ahora o nunca?
Esta dinámica me recuerda a la pregunta sobre cuándo es el momento perfecto para tener hijos. Mi respuesta suele ser: ahora mismo o nunca jamás. Con bitcoin aplico el mismo criterio. Sé que muchos objetarán ese «ahora mismo», y con razón: ¿cómo recomendar comprar hoy si desconozco la trayectoria del precio mañana? ¿Y si cae un 20% o un 50%? La verdad es que no lo sé. Por eso, al inicio de este artículo mencioné una broma de los humoristas argentinos Les Luthiers, que encierra una gran verdad: hay preguntas tan complejas que solo podemos responder con dos absolutismos opuestos.
Cuando digo «ahora mismo» no estoy afirmando que el precio de hoy sea el mejor posible, ni que bitcoin vaya a subir desde aquí, ni que quien compre hoy vaya a ganar dinero mañana. Solo digo algo más simple: si deseas tener bitcoin, probablemente nunca hallarás ese instante en que todas las variables estén alineadas y puedas comprar con total tranquilidad. Por tanto, la decisión se reduce a: ¿quieres bitcoin? Cómpralo. Pero el «o nunca» tiene un peso aún mayor. No porque comparta las reticencias o dudas, sino porque si dudas, si no estás convencido de invertir, quizás simplemente no deberías hacerlo.
Bitcoin no es para todos (y eso está bien)
Bitcoin puede ser una inversión sensata para unos y completamente inadecuada para otros. Puede formar parte de una estrategia patrimonial o ser incompatible con la situación financiera de alguien. Y eso está perfectamente bien. No es necesario estar de acuerdo para respetar el derecho a decidir. De hecho, me parece más saludable decir «no quiero comprar bitcoin» que pasarse años esperando un precio determinado mientras, en el fondo, uno ni siquiera sabe si realmente lo desea.
Personalmente, me inclino por el «ahora mismo». Practico el DCA (promedio de costo en dólares) de forma constante y organizada, porque creo —y estoy dispuesto a aceptar mi error si no se cumple— que a largo plazo veré los frutos. Pero quien viva angustiado mirando el precio a diario, haría bien en alejarse. Nada, ni siquiera bitcoin, sustituye una vida tranquila y saludable. Por eso, cada vez que mis amigos me preguntan cuándo comprar bitcoin, siempre les respondo: ahora o nunca.