La red principal de Ethereum ha dado la bienvenida a zkAPI, un sistema que transforma en realidad operativa la propuesta de pagos con conocimiento cero para acceder a APIs de inteligencia artificial y otros servicios, preservando la privacidad del usuario. La iniciativa, desarrollada en colaboración con Open Anonymity Project, fue anunciada por la Fundación Ethereum este jueves.

¿Cómo funciona zkAPI?

Los interesados depositan fondos en una bóveda inteligente sobre Ethereum. Luego, mediante pruebas de conocimiento cero, demuestran que cuentan con saldo suficiente para cubrir las solicitudes a las APIs sin desvelar el monto exacto de sus depósitos. Así lo explicó Vittorio Rivabella, coordinador de IA del equipo dAI de la Fundación Ethereum, en una publicación oficial.

El sistema genera claves de API temporales con límites de gasto predefinidos. Las peticiones se envían directamente al proveedor de IA, mientras que el consumo se liquida por separado a través de la capa de pagos de Ethereum. Además, el proyecto ha lanzado un cliente local, un kit de desarrollo de software (SDK) y una implementación de chat de IA basada en navegador.

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Origen y limitaciones

El lanzamiento materializa una propuesta de febrero de 2026 del investigador de la Fundación Ethereum Davide Crapis y del cofundador de Ethereum Vitalik Buterin, quienes plantearon créditos de uso de API basados en ZK. Ahora, ese diseño se ha convertido en una implementación funcional en la red principal.

No obstante, zkAPI no oculta a los proveedores el contenido de las instrucciones ni los metadatos de red. Esto implica que los usuarios aún pueden ser identificados entre sesiones a través de direcciones IP, horarios o información contenida en sus solicitudes. Por tanto, aunque se garantiza privacidad en los pagos, la anonimización completa no está asegurada.

Implicaciones para el ecosistema

Este avance representa un paso significativo hacia un acceso más privado y prepago a servicios de IA y otras APIs con medición de uso. La combinación de Ethereum y pruebas de conocimiento cero abre nuevas posibilidades para aplicaciones descentralizadas que requieran facturación anónima, aunque el desafío de la privacidad total sigue pendiente.

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